Para ello, es fundamental realizar un diagnóstico preciso de los cambios en los volúmenes faciales, la consistencia y la posición de la piel y, en general, la estructura de la cara. La combinación de diferentes técnicas quirúrgicas, seleccionadas de forma individualizada, permite conseguir un resultado natural y armónico.
El tratamiento integral del perfil, desde la frente hasta el cuello —pasando por la nariz y el mentón— es una herramienta clave para mejorar la armonía facial. La combinación de técnicas, adaptada a cada paciente, puede marcar la diferencia entre un buen resultado y un resultado excelente.
Los procedimientos más habituales para mejorar la mirada incluyen: blefaroplastia superior, blefaroplastia inferior y lifting de cejas. En casos seleccionados, también pueden valorarse procedimientos de soporte y/o remodelación de estructuras perioculares. Una mirada joven no es solo cuestión de edad: es cuestión de equilibrio, descanso y proporción.
Tratamientos quirúrgicos como el *lip lift* (lifting de labio) o el *corner lift* (elevación quirúrgica de las comisuras) son *procedimientos* indicados para mejorar la sonrisa en casos seleccionados, buscando siempre un resultado natural y acorde con la expresión del rostro.